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y viceversa, no
dudan en insistir con programas de escasa
calidad y éticamente cuestionables si la
audiencia es amplia y les permite aumentar los
ingresos en publicidad.
Una vez más, es el
dinero lo que determina nuestra realidad
cotidiana.
CÓMO SE
CONTROLAN LAS AUDIENCIAS EN
TELEVISIÓN
Los índices de
audiencia en televisión se controlan con
un aparato llamado audímetro, que envía
información a diario a la empresa que hace los
estudios de medios (en España, TNS), utilizando
para ello complejos cálculos
estadísticos.
En realidad, no hay
demasiados audímetros distribuidos entre la
población (en España, 4.500 en abril de
2009; en Estados Unidos, 12.900 unidades
repartidas por todo el país), por lo que, si es
usted lo suficientemente afortunado o
afortunada de tener uno en su casa, podrá hacer
un gran servicio a la sociedad con la elección
de canales que usted haga a diario, puesto que
sus elecciones se van a tomar como las
elecciones de programas y
canales realizadas por alrededor de 10.000
personas, en el caso de España. Asuma la
gestión de ese audímetro como una
responsabilidad social, y elija con un profundo
sentido crítico los programas que vea,
pues de sus elecciones va a depender en buena
medida el tipo de programas que nos van a
ofrecer a todos las televisiones.
Otro método que se
utiliza para la medición de audiencias es el
EGM, Estudio General de Medios, un
procedimiento estadístico también, pero basado
en entrevistas personales y telefónicas a
varias decenas de miles de personas (en
2005, entrevistaron a 43.000
personas).
También aquí, si es
usted lo suficientemente afortunado o
afortunada como para formar parte de la
muestra del EGM, asuma la molestía de la
entrevista como un servicio por un mundo mejor.
Pero, para ello, y si no quiere mentir (cosa
siempre aconsejable, si queremos hacer un mundo
mejor), convendrá que tenga usted unos hábitos
bien instalados, unos buenos hábitos, de
"consumo televisivo".
UNOS BUENOS
HÁBITOS DE "CONSUMO TELEVISIVO": ASUMA EL
COMPROMISO POR UN MUNDO MEJOR Y CAMBIE DE
CANAL
En última instancia,
no importa si tiene usted un audímetro en casa,
si le hacen una entrevista para el EGM o si es
usted un espectador anónimo al que nadie le
pregunta nada sobre sus gustos y preferencias
televisivos. Nuestros actos, sean cuales sean,
y por anónimos que sean, nunca caen en
saco roto.
Aunque usted no tenga
un audímetro ni le hagan una entrevista para el
EGM, si no ve usted nunca un programa como, por
ejemplo, "Gran Hermano", no sacará en
conversación el tema del último desmán de
tal o cual individuo impresentable de "la
casa", ni reforzará con sus comentarios las
conversaciones que otros hagan sobre el tema.
Y, por otra parte, diciendo simplemente "Yo no
veo nunca ese programa", estará modelando el
comportamiento (es decir, ofreciendo un modelo
de comportamiento) de los amigos o conocidos
con los que se encuentra.
Aunque pueda parecerle
una aportación pequeña que no va a tener efecto
alguno en la sociedad, hágala
de todas formas, por favor. Hasta la roca más
dura cede ante el insistente golpeteo de las
gotas de agua. No olvide que, hasta con
sus comentarios más sencillos, usted está
generando opinión en la calle, y eso es muy
importante.
Pero qué duda cabe
que, para que usted haga todo esto, lo primero
que tendrá que hacer es SER IMPECABLE, mantener
una coherencia a ultranza en este tema, a
saber: CAMBIAR DE CANAL TODA VEZ QUE SE
ENCUENTRE CON UN PROGRAMA QUE, A SU
ENTENDER, NO SE EMITIRÍA EN ESE MUNDO
MEJOR AL QUE USTED ASPIRA.
ALGUNAS
DIRECTRICES A LA HORA DE DESESTIMAR PROGRAMAS
TELEVISIVOS
No es necesario
convertirse en un "talibán" de la programación
basura para hacer una buena aportación en este
sentido. No necesita usted irse a ningún
extremo a la hora de desechar programas o
informaciones. No le estamos pidiendo que se
convierta en un extremista, capaz de echar
sapos por la boca cada vez que se encuentre con
un programa deleznable. Ni tampoco le pedimos
que deje de ver la televisión o que reduzca sus
posibilidades de elección hasta extremos
insufribles. El poder de la elección es mucho
más grande cuando se ejerce desde una actitud
tranquila y ecuánime, desde la fortaleza que
otorga una serena convicción en lo que
hacemos.
A modo de orientación,
y sin pretender agotar todas las posibilidades,
le proponemos que cambie de canal cuando se
encuentre con:
* Programas en
los que se ofrecen modelos de comportamiento
poco ético.- Aquí entrarían la mayoría
de los reality show de las
televisiones: programas en los que se airea la
vida íntima de las personas, aun a costa de su
propia imagen y vergüenza, con el fin de
obtener más audiencia; programas en los que se
estimulan y se animan comportamientos poco
compasivos con otras personas; programas, en
definitiva, donde se ofrecen modelos de
comportamiento que hacen de nuestro mundo un
mundo peor.
* Programas
informativos en los que se haga evidente que se
está manipulando la información.- Las
grandes empresas de medios de comunicación
tienen, en su inmensa mayoría (si no en su
totalidad), importantes intereses y lazos con
grupos políticos o religiosos. No les conceda
usted ni un minuto de audiencia a quienes están
intentando manipular su mente y su visión de
las cosas de un modo tan ladino y maquiavélico.
(Y si le gustan los deportes, ni por un
instante piense que los informativos de
deportes están exentos de estas manipulaciones,
pues muchos de ellos sirven a los intereses de
los grandes clubes deportivos e,
incluso, a enrevesados intereses
políticos.)
* Programas en
los que se potencien, o incluso
se ensalcen, valores contrapuestos a los
que usted considera que pueden traer un mundo
mejor.- Programas tan inofensivos
como "¿Quién quiere ser millonario?" podrían
ponerse en tela de juicio si nos atenemos a los
valores sociales que da por sentados y que, sin
embargo, son ciertamente cuestionables. No es
más que un concurso, pero su mismo título
apunta casi subliminalmente al anhelo de
posesiones materiales como fin último en la
vida, a un falso ideal de felicidad basado
en la riqueza material, a la ganancia fácil y
sin esfuerzo que tanto se valora en la sociedad
del "pelotazo"... Por otra parte, son muchos
los programas en los que se dan por sentados
(incluso, sin necesidad de
expresarlos) valores que fomentan el
egoísmo, la deslealtad, la mentira, la crítica
destructiva, la burla despiadada o,
simplemente, el desinterés por el sufrimiento
ajeno. Por favor, no dedique ni un minuto de
audiencia a tales programas.
* Programas
donde se exhibe una violencia
gratuita.- No estamos diciendo que
deje usted de ver las películas de acción o de
aventuras. El arquetipo del guerrero, tal como
lo entendía Jung (véanse las explicaciones y
las citas que ofrecemos en nuestro taller
El arte de la guerra en
la construcción de la
paz), es de
gran valor en la psique humana a la hora de
enfrentarse a la "consciencia del mal", y
muchas de estas películas son reflejos de
procesos simbólicos que alimentan el
arquetipo del guerrero (un magnífico ejemplo
de ello es la trilogía de El Señor de
los Anillos). Pero otras muchas
películas de acción exhiben una violencia
(física y/o psicológica) gratuita, que nada
tiene que ver con este arquetipo ni con los
valores del coraje, la fortaleza o la
entrega inegoísta a un ideal que busca el
bien de todos o, al menos, de los más
desfavorecidos. Desarrolle su sentido
crítico en este aspecto, y cambie de canal
cuando considere que no se estimulan estos
valores.
Como ya hemos dicho,
esta lista no pretende ser exhaustiva, por lo
que convendrá que establezca usted poco a poco
sus propios parámetros y criterios a la hora de
valorar lo que le ofrecen por
televisión.
Pero, por favor, no
olvide nunca que ese pequeño acto de pulsar el
botón en el mando a distancia para cambiar de
canal es de suma importancia para hacer que
nuestro mundo sea un lugar mejor, para
construir ese mundo en el que queremos que
vivan nuestros hijos y nuestros
nietos.
Por favor, no refuerce
con su audiencia a los que, desde las
televisiones, pretenden que las cosas sigan
igual y se dejan llevar exclusivamente por
criterios económicos. Cuando detecte usted un
programa que no cumple con su ideal de un mundo
mejor... CAMBIE DE
CANAL.
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