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¿QUÉ PUEDO HACER YO?

El poder de la elección (2): CAMBIA DE CANAL

 

 

 

Newsletter - Noviembre 2009

 

Muchas son las personas que se quejan de las programaciones de las televisiones, de los llamados "programas basura", pero realmente hacen muy poco para que las cosas cambien.

Con los actuales sistemas digitales, los canales de televisión disponen de muchos medios para tener un control de las audiencias de cada programa, y no dudan en eliminar programas con escasa audiencia por grande que sea su calidad;

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y viceversa, no dudan en insistir con programas de escasa calidad y éticamente cuestionables si la audiencia es amplia y les permite aumentar los ingresos en publicidad.

Una vez más, es el dinero lo que determina nuestra realidad cotidiana.

 

CÓMO SE CONTROLAN LAS AUDIENCIAS EN TELEVISIÓN

Los índices de audiencia en televisión se controlan con un aparato llamado audímetro, que envía información a diario a la empresa que hace los estudios de medios (en España, TNS), utilizando para ello complejos cálculos estadísticos.

En realidad, no hay demasiados audímetros distribuidos entre la población (en España, 4.500 en abril de 2009; en Estados Unidos, 12.900 unidades repartidas por todo el país), por lo que, si es usted lo suficientemente afortunado o afortunada de tener uno en su casa, podrá hacer un gran servicio a la sociedad con la elección de canales que usted haga a diario, puesto que sus elecciones se van a tomar como las elecciones de programas y canales realizadas por alrededor de 10.000 personas, en el caso de España. Asuma la gestión de ese audímetro como una responsabilidad social, y elija con un profundo sentido crítico los programas que vea, pues de sus elecciones va a depender en buena medida el tipo de programas que nos van a ofrecer a todos las televisiones.

Otro método que se utiliza para la medición de audiencias es el EGM, Estudio General de Medios, un procedimiento estadístico también, pero basado en entrevistas personales y telefónicas a varias decenas de miles de personas (en 2005, entrevistaron a 43.000 personas).

También aquí, si es usted lo suficientemente afortunado o afortunada como para formar parte de la muestra del EGM, asuma la molestía de la entrevista como un servicio por un mundo mejor. Pero, para ello, y si no quiere mentir (cosa siempre aconsejable, si queremos hacer un mundo mejor), convendrá que tenga usted unos hábitos bien instalados, unos buenos hábitos, de "consumo televisivo".

 

UNOS BUENOS HÁBITOS DE "CONSUMO TELEVISIVO": ASUMA EL COMPROMISO POR UN MUNDO MEJOR Y CAMBIE DE CANAL  

En última instancia, no importa si tiene usted un audímetro en casa, si le hacen una entrevista para el EGM o si es usted un espectador anónimo al que nadie le pregunta nada sobre sus gustos y preferencias televisivos. Nuestros actos, sean cuales sean, y por anónimos que sean, nunca caen en saco roto.

Aunque usted no tenga un audímetro ni le hagan una entrevista para el EGM, si no ve usted nunca un programa como, por ejemplo, "Gran Hermano", no sacará en conversación el tema del último desmán  de tal o cual individuo impresentable de "la casa", ni reforzará con sus comentarios las conversaciones que otros hagan sobre el tema. Y, por otra parte, diciendo simplemente "Yo no veo nunca ese programa", estará modelando el comportamiento (es decir, ofreciendo un modelo de comportamiento) de los amigos o conocidos con los que se encuentra.

Aunque pueda parecerle una aportación pequeña que no va a tener efecto alguno en la sociedad, hágala de todas formas, por favor. Hasta la roca más dura cede ante el insistente golpeteo de las gotas de agua. No olvide que, hasta con sus comentarios más sencillos, usted está generando opinión en la calle, y eso es muy importante.

Pero qué duda cabe que, para que usted haga todo esto, lo primero que tendrá que hacer es SER IMPECABLE, mantener una coherencia a ultranza en este tema, a saber: CAMBIAR DE CANAL TODA VEZ QUE SE ENCUENTRE CON UN PROGRAMA QUE, A SU ENTENDER, NO SE EMITIRÍA EN ESE MUNDO MEJOR AL QUE USTED ASPIRA.

  

ALGUNAS DIRECTRICES A LA HORA DE DESESTIMAR PROGRAMAS TELEVISIVOS

No es necesario convertirse en un "talibán" de la programación basura para hacer una buena aportación en este sentido. No necesita usted irse a ningún extremo a la hora de desechar programas o informaciones. No le estamos pidiendo que se convierta en un extremista, capaz de echar sapos por la boca cada vez que se encuentre con un programa deleznable. Ni tampoco le pedimos que deje de ver la televisión o que reduzca sus posibilidades de elección hasta extremos insufribles. El poder de la elección es mucho más grande cuando se ejerce desde una actitud tranquila y ecuánime, desde la fortaleza que otorga una serena convicción en lo que hacemos.

A modo de orientación, y sin pretender agotar todas las posibilidades, le proponemos que cambie de canal cuando se encuentre con:

* Programas en los que se ofrecen modelos de comportamiento poco ético.- Aquí entrarían la mayoría de los reality show de las televisiones: programas en los que se airea la vida íntima de las personas, aun a costa de su propia imagen y vergüenza, con el fin de obtener más audiencia; programas en los que se estimulan y se animan comportamientos poco compasivos con otras personas; programas, en definitiva, donde se ofrecen modelos de comportamiento que hacen de nuestro mundo un mundo peor.

* Programas informativos en los que se haga evidente que se está manipulando la información.- Las grandes empresas de medios de comunicación tienen, en su inmensa mayoría (si no en su totalidad), importantes intereses y lazos con grupos políticos o religiosos. No les conceda usted ni un minuto de audiencia a quienes están intentando manipular su mente y su visión de las cosas de un modo tan ladino y maquiavélico. (Y si le gustan los deportes, ni por un instante piense que los informativos de deportes están exentos de estas manipulaciones, pues muchos de ellos sirven a los intereses de los grandes clubes deportivos e, incluso, a enrevesados intereses políticos.)

* Programas en los que se potencien, o incluso se ensalcen, valores contrapuestos a los que usted considera que pueden traer un mundo mejor.- Programas tan inofensivos como "¿Quién quiere ser millonario?" podrían ponerse en tela de juicio si nos atenemos a los valores sociales que da por sentados y que, sin embargo, son ciertamente cuestionables. No es más que un concurso, pero su mismo título apunta casi subliminalmente al anhelo de posesiones materiales como fin último en la vida, a un falso ideal de felicidad basado en la riqueza material, a la ganancia fácil y sin esfuerzo que tanto se valora en la sociedad del "pelotazo"... Por otra parte, son muchos los programas en los que se dan por sentados (incluso, sin necesidad de expresarlos) valores que fomentan el egoísmo, la deslealtad, la mentira, la crítica destructiva, la burla despiadada o, simplemente, el desinterés por el sufrimiento ajeno. Por favor, no dedique ni un minuto de audiencia a tales programas.

* Programas donde se exhibe una violencia gratuita.- No estamos diciendo que deje usted de ver las películas de acción o de aventuras. El arquetipo del guerrero, tal como lo entendía Jung (véanse las explicaciones y las citas que ofrecemos en nuestro taller El arte de la guerra en la construcción de la paz), es de gran valor en la psique humana a la hora de enfrentarse a la "consciencia del mal", y muchas de estas películas son reflejos de procesos simbólicos que alimentan el arquetipo del guerrero (un magnífico ejemplo de ello es la trilogía de El Señor de los Anillos). Pero otras muchas películas de acción exhiben una violencia (física y/o psicológica) gratuita, que nada tiene que ver con este arquetipo ni con los valores del coraje, la fortaleza o la entrega inegoísta a un ideal que busca el bien de todos o, al menos, de los más desfavorecidos. Desarrolle su sentido crítico en este aspecto, y cambie de canal cuando considere que no se estimulan estos valores.

Como ya hemos dicho, esta lista no pretende ser exhaustiva, por lo que convendrá que establezca usted poco a poco sus propios parámetros y criterios a la hora de valorar lo que le ofrecen por televisión.

Pero, por favor, no olvide nunca que ese pequeño acto de pulsar el botón en el mando a distancia para cambiar de canal es de suma importancia para hacer que nuestro mundo sea un lugar mejor, para construir ese mundo en el que queremos que vivan nuestros hijos y nuestros nietos.

Por favor, no refuerce con su audiencia a los que, desde las televisiones, pretenden que las cosas sigan igual y se dejan llevar exclusivamente por criterios económicos. Cuando detecte usted un programa que no cumple con su ideal de un mundo mejor... CAMBIE DE CANAL.

 

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