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En otra incursión al comedor hablaban de un anciano al que le habían regalado
el poder conducir, a sus noventa y pico de años, un flamante Ferrari por unos minutos. El coche
estaba valorado en ¡¡¡¡1.000.000€!!!!. Con una pegatina proporcional al valor de ese coche yo
podría realizar el musical sin problemas…
En todo eso andaba yo cuando una parte de mi, a la que adoro y que me ayuda a
salir de los condicionamientos, de los prejuicios y de la estupidez humana, se ha puesto a reir a
carcajadas… "Las cosas forman parte de un Todo y todas
funcionan del mismo modo. Es como el movimiento de las células. Van hacia un lado, hacia el otro,
se funden unas con otras, se disocian, y sin más van siguiendo esa danza al compás que les marque
ese todo general, ninguna tiene más papel que la otra, solo son células en medio de una gran danza,
todas parecidas. Solo células.
"Ve así el mundo y podrás comprenderlo… todos somos seres que
formamos parte de esa enorme danza. Nada más y,… nada menos."
¿Qué pasa entonces con esa danza y uno mismo? ¿El deseo forma parte de ella?
¿La intención? ¿O bien la danza ya está preestablecida? ¿Cómo puedo saber si en medio de esa danza
va ha haber un paso de baile que me traiga la financiación de mi musical? ¿Qué paso debo dar para
que se cumpla mi sueño? ¿Cuál es el paso de baile que lleva a poder llenar una plaza de flores y
altares para traer a un papa de Roma, a comprar un flamante Ferrari o a financiar un
musical?
Tal vez no este en mis manos
pero, ante la duda, voy a seguir bailando alegremente, cantando bien alto y riendo con
ganas.
Por si “alguien” me
escucha…
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