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Salí dispuesta a
ayudar al mundo y me encontré con mi ego que me hablaba de cansancio, de miedos, de
imposibilidades, de juicios ajenos…
Quise entrar de nuevo en mi cueva, refugiarme en mi soledad, en mi propia intimidad, en
paz... Pero vino la Consciencia y me susurró al oído:
“Trabajar por los demás implica no ponerse
ninguna medalla, implica aceptar el reto de lidiar con el excesivo trabajo, implica no echar
cuentas de lo que yo he hecho y de lo que han hecho los demás.
"Trabaja sin condiciones, me dijo, es la única forma de estar alegre, con entusiasmo,
con todo tu Ser.
"Trabaja día a día lo que tengas delante, sin mirar el saco de tareas que te quedan por
realizar.
"No busques reconocimiento ni exijas apoyo.
"No permitas que la queja y el lamento se adueñe de tu mente, pues lo único que conseguirás
es que enturbien y hagan más costosos tus pasos.
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