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Quise entrar de nuevo en mi cueva

por Marta Ventura

 

 

Newsletter - Abril 2010

Salí dispuesta a ayudar al mundo y me encontré con mi ego que me hablaba de cansancio, de miedos, de imposibilidades, de juicios ajenos… 

Quise entrar de nuevo en mi cueva, refugiarme en mi soledad, en mi propia intimidad, en paz... Pero vino la Consciencia y me susurró al oído:

Trabajar por los demás implica no ponerse ninguna medalla, implica aceptar el reto de lidiar con el excesivo trabajo, implica no echar cuentas de lo que yo he hecho y de lo que han hecho los demás. 

"Trabaja sin condiciones, me dijo, es la única forma de estar alegre, con entusiasmo, con todo tu Ser.

"Trabaja día a día lo que tengas delante, sin mirar el saco de tareas que te quedan por realizar. 

"No busques reconocimiento ni exijas apoyo.

"No permitas que la queja y el lamento se adueñe de tu mente, pues lo único que conseguirás es que enturbien y hagan más costosos tus pasos.

Marta Ventura

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"En tus acciones, las expectativas solo van a ofrecerte desalientos y pesares, deja solo al amor ser tu acompañante.  

"Ríete de ti misma cuando las fuerzas te falten y, si desfalleces,  acuérdate de la semilla que debe morir, para que nazca algo mucho más grande.  

"Haz tu trabajo lo mejor que sepas, y suéltalo luego, permítele que llegue a su destino, regálaselo al mundo, ya que esa fue su misión.” 

Salí dispuesta a ayudar al mundo  y me encontré con mi ego que me hablaba de cansancio, de miedos, de imposibilidades y de juicios ajenos, pero me di la vuelta y hallé a mi propio corazón sugiriéndome otro camino. Así que,  me calcé mis nuevos mocasines y empecé a andar sólo con la certeza de una misión, una misión sin condiciones, sin expectativas, sin reconocimiento. Una misión vacía de adjetivos y de calificaciones pero que sentí llena de Vida… el Sol me acarició delicadamente la mejilla y una leve sonrisa apareció en mis labios. Ya no necesitaba entrar en mi cueva, mi cueva viajaba conmigo. 

 

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