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Aprendí a reconciliarme con mi
cuerpo tomando, en primer lugar,
consciencia de él. Con la
simple aplicación de una crema
hidratante de forma atenta y con una actitud
positiva, o cuidando mínimamente mi aspecto, la
relación y la consciencia de él cambió
espectacularmente. Mi autoestima y la
seguridad en mi misma aumentaron de forma
reveladora y lo más curioso es que no necesité
insistir demasiado para que hubiera cambios
significativos en mis actitudes.
En la consulta, hay personas que vienen
buscando el sentirse arropadas
y
acogidas de forma respetuosa
e
ignoran que trabajando ellos mismos con
el cuidado de su cuerpo van a encontrarse
con uno de los mejores regalos que puedan
imaginar. Con eso no descarto el que
seamos capaces de saber recibir de vez en
cuando y nos dejemos mimar por las
manos de otras personas; muy al
contrario, pues el
saber
recibir
forma parte también, y muy
importante, del trabajo con uno mism@. Lo que
quiero decir es que a veces no tenemos la
posibilidad de acudir a que nos den un masaje y
lo vamos postergando y, como
consecuencia, cada vez nos
encontramos peor. Es entonces cuando podemos
recurrir a nuestras propias
Herramientas para
solucionar el problema de forma autodidacta, y
te aseguro que muy efectiva. Por otra parte, el
solo hecho de que tu mism@ apuestes por tu
salud y tu bienestar y seas capaz de
“darte”, te va a
proporcionar grandes dosis de
seguridad y confianza
en ti mism@.
¡Pruébalo!
Con el simple masaje propuesto en esta
Herramienta
trabajaras todos los aspectos que te he
mencionado anteriormente, añadiéndole un
estupendo trabajo con los órganos internos.
Masajes de este tipo se realizan
regularmente en la práctica del Chi Kung
(trabajo con la energía) y están diseñados para
activar zonas coincidentes con los
meridianos energéticos principales que, a
su vez, están relacionados con los principales
órganos del cuerpo. En la descripción del
masaje, no voy a nombrar puntos de acupuntura
ni meridianos, para no confundirte si no
tienes conocimiento de ellos. Pienso que hacer
el trabajo relajadamente y con la atención
adecuada te va a suponer el mismo
resultado. Además si quieres profundizar más en
esos temas, existe muy amplia y variada
información a la que puedes
acceder fácilmente si te animas a
buscarla.
Así pues, vamos allá con la
Herramienta, no sin antes poner un
dibujo para que, si te hace
falta, puedas hacer memoria de
dónde están algunos de los órganos más
importantes del cuerpo humano.
Lugar
recomendado
Este ejercicio lo puedes realizar en cualquier
lugar. Si lo realizas al levantarte, puedes
hacerlo al lado mismo de la cama, o en el
baño, después de asearte, en el balcón,
jardín,... No importa el lugar, pues el
ejercicio te pide que estés atenta a todo el
proceso y, principalmente, percibiendo cada
sensación sin necesidad de un gran
espacio.
Está claro que si puedes estar en un lugar sin
distracciones y tranquil@ será más fácil para
ti centrarte en el ejercicio, pero no implica
el que no puedas hacer un trabajo excelente en
cualquier lugar.
Tiempo
recomendado
Diez o veinte minutos diarios son suficientes
para que puedas notar sus beneficios. Al
principio, antes de que aprendas el ejercicio,
a lo mejor habrás de invertir un poco más de
tiempo.
Te aconsejo que lo practiques, como mínimo,
durante un mes, para que puedas percibir lo que
te aporta.
Desarrollo del
ejercicio
Has de estar de pie, con las piernas
abiertas a la medida de tus hombros; las
rodillas conviene que estén relajadas, un
poquito flexionadas; relaja también los hombros
y, lo más importante, los pies han de estar
bien asentados en el suelo. Puedes imaginarte
previamente como si unas grandes y profundas
raíces te sujetaran fuertemente a la Madre
Tierra; eso te dará más estabilidad y seguridad
en ti mismo.
Antes de empezar el masaje, párate unos
segundos para tomar consciencia de todo tu
cuerpo. Seguidamente haces una inspiración y,
antes de soltar el aire, frota fuertemente tus
manos para calentarlas hasta que debas soltar
el aire, que lo harás suave y lentamente. En
los casos en que tus manos estén muy frías,
puedes repetir la operación hasta que sientas
que se han calentado al menos
mínimamente.
Es importante
que hagas el masaje siempre de arriba a
abajo, empezando por la cabeza y siguiendo en
un orden hasta llegar a los pies.
Empieza dando pequeños golpecitos con las yemas
de los
dedos de las dos manos en el cráneo,
empezando por la parte frontal, más o menos
donde empieza el cabello, en la frente, hasta
la nuca, de delante hacia atrás, pues te va a
ayudar a dispersar las tensiones allí
acumuladas. No te olvides de trabajar los
laterales de la cabeza, también de delante
hacia atrás.
Una vez hayas hecho esta percusión del cráneo,
desliza varias veces los dedos entre el pelo a
modo de peine, de delante hacia atrás. ¡Es muy
agradable! Probablemente tendrás un
estremecimiento que te llegará hasta los
pies. No
lo reprimas, te va
activando el cuerpo.
Masajéate, haciendo
círculos, la base del cráneo y la nuca.
Si sientes algún dolor o tensión en alguna
zona, insiste hasta que desaparezca. Esta zona
es bueno masajearla cuando hay dolores de
cabeza.
Luego, masajea íntegramente los cartílagos de
las orejas haciendo pequeñas presiones. Es
conveniente que no haya rigidez en esa zona; si
la hubiera, insiste hasta que vaya cediendo la
tensión. Es posible que sea un poco doloroso,
pero en unos días seguramente el tono habrá
cambiado y notarás la oreja mucho más
maleable.
No te olvides de ir revisando
el cuerpo. Puede que, sin
querer, te hayas tensado en alguna zona
sin darte cuenta. Si ese fuera el caso, ya
sabes, respiración
profunda y soltar en una
espiración lenta y
prolongada. Conviene que dejes que el
cuerpo, que es muy sabio, vaya eliminando
los excesos, o movilizando la energía según su
criterio. Notarás en algunos momentos pequeños
hormigueos, tal vez alejados de la zona que
estás tratando, no los interrumpas.
Vuelve a calentar o activar las manos
frotándolas una con la otra. Si no te incomoda
el hacerlo mientras mantienes el aire de la
inspiración, hazlo. Si no, trabaja con la
respiración natural.
Seguidamente vas a hacer círculos de fuera
hacia dentro en la cara, con las dos manos.
Después, con las puntas de los dedos, haz
un masaje en la frente, del centro a los
laterales, varias veces seguidas. A
continuación, con el dedo pulgar o
índice, ves siguiendo la ceja de la parte
interior a la parte externa, como mínimo un par
de veces, muy lentamente y con consciencia. (Se
acumula mucha tensión en esta zona, por lo que
lo más probable es que sientas dolor en alguna
parte del recorrido de la ceja).
Masajea ahora tu cuello con una mano
detrás de la otra, sin apretar demasiado, de
arriba a abajo.
Trabaja las sienes, haciendo como mínimo
cinco círculos con la yema de los dedos
índice, corazón y anular.
Con el dedo meñique puedes hacer pequeñas
presiones en los lagrimales para activar el
meridiano de la vejiga. También es muy útil
para la vista cansada.
Vas a estimular toda la zona de los laterales
de la nariz pasando, haciendo fricción, el
dedo índice por dicha zona de arriba a
abajo.
Ahora puedes hacer presiones en la mandíbula
superior y en la inferior, o percutir con las
yemas para estimular toda esa zona. Vigila no
tener los dientes apretados. Suelta la
mandíbula inferior y apoya la lengua suavemente
en el paladar durante todo el tiempo que dure
el masaje.
Percute entre sí los dientes 36 veces, y
después hazles un masaje con la lengua,
haciendo círculos por la cara frontal de los
dientes. Con esto, aparte de masajear las
encías y de fortalecer las raíces, se va
a generar un aumento considerable de saliva.
Los grandes maestros de Qigong le llaman a esta
saliva
"Elixir"
,
y dicen que hay que tragarla con plena
atención y consciencia, y con la intención de
nutrir y sanar el cuerpo mientras recorre el
esófago hasta llegar al estómago. Descansa unos
segundos sintiendo la sensación.
Llegamos a los hombros. Con el puño de la mano
contraria cerrado, vas a percutir toda la zona
que va desde el cuello, junto a las
cervicales, hasta el extremo del hombro.
Una vez lo hayas activado, y con la misma mano,
haces un amasamiento en la misma dirección,
desde el cuello hasta el extremo del hombro.
Seguidamente, y con la mano opuesta, haces lo
mismo en el otro hombro.
Ahora, con la mano abierta, vas a darte
pequeños golpecitos en el brazo contrario,
empezando por arriba, bajando por la parte
interna y subiendo por la externa (dirección de
los meridianos de energía). Puedes hacerlo
varias veces. Una vez realizada esta percusión,
de arriba a abajo, baja haciendo presiones,
cogiendo con toda la mano el brazo contrario.
Luego, cambia de brazo.
Ahora, haz un par de respiraciones suaves, pero
profundas, dejando salir el aire lentamente por
la boca.
Conviene que en este punto estés muy presente
en el ejercicio, pues vas a trabajar las zonas
donde se encuentran los principales órganos del
cuerpo.
Vuelve a frotarte las manos en la inspiración
y, delicadamente, con el puño o con las palmas,
ves dando golpecitos, no muy fuertes (vamos a
activar la zona y no es necesario ni
conveniente pegar fuerte, estamos
tonificando y masajeando el órgano de la
zona, nada más) desde la base del cuello hasta
el estómago, de arriba abajo, hasta que tengas
necesidad,
sin forzar
, de soltar lentamente el
aire. Trabajas aquí la zona del timo.
La glándula timo controla el sistema
inmunológico principalmente.
En la siguiente inspiración (recuerda que ha de
ser de forma pausada y relajada; si ves que
contener el aire, mientras golpeas
suavemente, implica que te alteres o que
cojas tensión, haz el ejercicio sin
contener el aire), vas a percutir en la
zona del corazón hasta que tengas
necesidad de soltar el aire, que soltarás
lenta y relajadamente. En la siguiente
inspiración, trabajaras la zona de los
pulmones. Los golpecitos no han de llegar a ser
en ningún momento molestos; si lo fueran, mira
de hacer la percusión no con el puño sino con
la mano abierta, y más suavemente. Cuando hayas
percutido los pulmones, puedes seguir con el
estómago, el bazo y el hígado, y no te olvides
de los riñones, en la zona lumbar. Al termino
de las percusiones, puedes hacer unas friegas
en la zona tratada con mucho mimo y
consciencia, y con una actitud de
agradecimiento. No tengas prisa para
realizar el trabajo.
El intestino y toda la zona de los ovarios,
vejiga y demás, vas a poder trabajarlos
haciendo pequeños círculos alrededor del
ombligo, en el sentido de las agujas del reloj,
empezando con círculos muy pequeños, que irás
agrandando paulatinamente. Luego, haces el
mismo masaje de grande a pequeño, en la
dirección contraria. Al finalizar, quédate unos
segundos con las manos encima del ombligo, y
siente
lo que ocurre en el cuerpo.
Baja seguidamente percutiendo por el lateral
externo de las piernas, y sube,
percutiendo también, por el interior.
Después, desliza las manos desde los
riñones, por la parte externa de las piernas,
hacia los pies, haciendo masaje de arriba
abajo, tanto por dentro de las piernas como por
fuera, varias veces.
Puedes trabajar un poco los
pies friccionando la zona inferior
del hueso, tanto interno como
externo, para luego hacer una enérgica
fricción en las plantas de los pies, primero
uno y luego el otro, incidiendo en la zona
central, situada entre las dos
almohadillas.
Y, para terminar, vas a incorporarte muy
lentamente y, una vez en la posición
vertical,
pones ambas manos apoyadas delante del ombligo
y, con los pies bien anclados en el suelo,
con las rodillas sueltas, la estructura
del cuerpo bien estable y cerrando los ojos,
vas a permanecer unos minutos en calma y
silencio, siguiendo tu respiración de forma
pausada y
sintiendo todo tu
cuerpo activado, al tiempo que relajado y
en paz.
NO TE OLVIDES DE DIBUJAR UNA PEQUEÑA SONRISA EN
LOS LABIOS DURANTE TODO EL TIEMPO QUE DURE EL
MASAJE, PUES MEJORARÁ AMPLIAMENTE SU
EFECTIVIDAD Y TU BIENESTAR.
Observaciones
Si por cualquier motivo no puedes hacer la
sesión en pie, puedes hacer el ejercicio
sentado en una silla o recostado en la cama. Y
no olvides que lo principal para que el trabajo
sea efectivo y excelente es
tu actitud
y tu intención
en cada manipulación, al tiempo que lo realizas
sin prisas, con atención y una
respiración suave y relajada.
Huelga decir que puedes utilizar esta
Herramienta
en cualquier momento. Puedes disfrutar mucho de
ella en las ocasiones que puedas realizarla en
la naturaleza, y es
excelente
para fortalecer vínculos con tus hijos,
amigos o cercanos con los que quieras
compartirla, siempre que no olvides que
tu eres
el principal protagonista a la
hora de realizar los ejercicios que te
propongo.
IMPORTANTE:
Consulta a tu médico si tienes algún problema
físico o psicológico, o ante la más mínima
sospecha de que estos ejercicios puedan
perjudicarte. Midnight Sun no se hace
responsable del mal uso de estos
ejercicios.
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